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¿Qué implica ser un líder Resonante?

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¿Qué implica ser un líder Resonante?

Autor: Ángela Arancibia, Directora de Mediale

El tema de las emociones para el mundo de la empresa es una cuestión que por mucho tiempo ha sido ignorada y que me parece se ha convertido en un asunto que no se puede seguir eludiendo. Porque como dice Olalla “siempre estamos en un mundo emocional. Cada pensamiento, cada acción en nuestra vida se realiza desde un mundo emotivo. Ya sea la alegría, la desesperanza, la resignación, la culpa, el entusiasmo, la envidia, la ilusión, no importa cuál sea la emoción que habitemos, nos relacionamos con nosotros, con los otros o con la vida desde un espacio en que algo nos mueve. No podemos separar nuestro mundo conversacional —mis conversaciones internas o mis conversaciones relacionales— de mi mundo emocional.”

Las emociones nos predisponen a la acción y la empresa es un ámbito donde se realizan acciones concretas que esperan obtener determinados resultados de acuerdo a expectativas y objetivos previos. Las palabras o acciones de un líder no son indiferentes a su propio estado emocional o el del grupo humano donde se despliega. Al contrario, es desde el dominio emocional donde el líder de una organización o de un equipo transmite su mensaje movilizando las emociones positivas de los demás. Entonces ¿cómo podría estar ausentes las emociones? Definitivamente no pueden estar ausentes, porque son la fuente de la que bebe la corporalidad y el lenguaje del líder, para emitir su mensaje con la vibración adecuada para producir resonancia en los otros.

En esta columna nos vamos a enfocar en el concepto propuesto por Goleman, Botyatzis y McKee, llamado líderazgo resonante, “aquel que sintoniza con los sentimientos de la personas y los encauza en una dirección emocionalmente positiva”. Es por esto que para este líder, la inteligencia emocional con sus cuatro elementos – conciencia de uno mismo, autogestión, conciencia social y gestión de las relaciones – es el concepto base. Para lograr la conexión emocional necesaria para movilizar a los integrantes de su organización.

A diferencia del liderazgo disonante, en el cual líder se encuentra completamente desconectado y despistado respecto de las emociones y sentimientos de los demás, además de irradiar emociones negativas, faltando la armonía necesaria para que los equipos reverberen en forma positiva. Son líderes centrados en sí mismos, que provocan a su alrededor sólo emociones negativas como insatisfacción, preocupación, enojo, ansiedad, irritación, entre otras. Lo que redundará en disminuir la satisfacción de la vida laboral.

Para el líder resonante es muy importante entender que el sistema que regula las emociones en nuestro cerebro, denominado sistema límbico, es un circuito abierto que permite que las emociones se contagien de una persona a otra, produciéndose una sincronización emocional.

En la actualidad se habla mucho de la necesidad de contar con personas comprometidas en el trabajo, que demuestren lealtad, productividad, disposición y profesionalismo.

Lo que muchos olvidan, es que para tener un colaborador responsable y comprometido, el rol de un líder que resuene positivamente es fundamental, y que en la medida que “el porcentaje de tiempo durante el cual los trabajadores experimentan emociones positivas constituye uno de los mejores indicadores del grado de satisfacción laboral”, logrando mejores resultados en todo ámbito, ya que la energía, pasión y entusiasmo compartido, puede lograr cambios realmente significativos para las organizaciones.

Según el portal web Corporate Yachting & Partners, existen 5 claves para ser un buen líder resonante: “Autoconocimiento, respeto por las creencias y valores que no son negociables, vivenciar relaciones intra e interpersonales, aprender y desaprender para descubrir fortalezas y debilidades y desarrollar competencias de liderazgo”.

Por lo mismo, no debemos olvidar que el líder sigue siendo persona, con problemas como todos y que tiene que poder, y saber, equilibrar y autogestionar su emocionalidad para así poder contribuir en forma positiva a quienes lo rodean.

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