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Cómo el bienestar personal afecta en nuestro entorno

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Cómo el bienestar personal afecta en nuestro entorno

Nuestros actos y palabras como individuos, generan efecto en los otros y también en nosotros mismos, incidiendo y desarrollando situaciones positivas o negativas en relación a los propósitos deseados. Creemos o muchos piensan que el actuar personal, es parte de nuestra personalidad “soy así y no lo puedo evitar” y es justamente esa percepción la que puede ser más perjudicial. Porque, como dice el principio de la acción de la Ontología del Lenguaje “No sólo actuamos de acuerdo a como somos, y lo hacemos, también somos de acuerdo a como actuamos. La acción genera ser.”

Por lo tanto, Ángela Arancibia, Directora de Mediale, afirma que “el tomar conciencia -para no dejar al arbitrio del azar o la costumbre nuestras acciones y lenguaje- nos otorga poder en el sentido de reconocer que día a día tengo la posibilidad de cambiar mis actos o palabras para re-generar un nuevo ser –poder para re-diseñar nuestra identidad- que a su vez al ir integrando los cambios, realizará acciones diferentes que sí tienen el poder de influir o cambiar el entorno y contextos en el que nos desplegamos habitualmente. Lo que nos otorgará fluidez y movilidad para ir adaptándonos y cambiando nuestra forma de ser en el presente para el futuro, lo que en definitiva nos otorgará una mayor libertad, espontaneidad y creatividad a nivel personal.”

Es un acto de amor propio, de autocuidado, tener nuestra conciencia despierta y alerta, sobre todo para poder detectar cuando nuestro estado puede causar un efecto adverso y no deseado en otra persona o grupo. En esa dirección apunta el principio de los resultados de la Ontología del Lenguaje: “Los resultados son la pauta ética más importante de nuestra existencia. Ellos nos permiten evaluar nuestras acciones, los supuestos desde los cuales operamos, así como nuestras vidas, la convivencia con los demás y el tipo de relación que mantenemos con nuestro entorno natural, permitiéndonos rectificar lo que sea necesario.”

Las excusas sobran: falta de tiempo, estrés familiar o laboral por lograr metas, pocos espacios de esparcimiento o de tiempo personal, incertidumbre y preocupación, estado de ánimo negativo y un largo etcétera. Pero son solo eso, excusas que muchas veces nublan nuestra conciencia de lo que percibimos, nos sumergen en un abismo y nos llevan a una mala comunicación con los otros, aunque sea de manera inconsciente.

No es un cliché afirmar que si nuestras emociones y estado de ánimo son positivos, irradiamos y provocamos bienestar, seguridad, paz y confianza a los demás. Ahora que empezamos recién este nuevo año, la invitación es simple: ATENDERSE es la clave, PREOCUPARSE por uno mismo, para luego CUIDAR de otros.

Mediale

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